Para mantener una sexualidad explosiva solo se necesita algo de inspiración. Estos sencillos consejos pueden ayudar a conseguir un disfrute total y desenfrenado recuperando el fuego de la pasión.
1. Durante el día incita a tu pareja con mensajes sugestivos, eróticos o donde le digas lo que te gustaría que hicieran, mantenlo en vilo durante la jornada para que cuando se vean tenga muchos deseos de cumplir todos estos sueños.
2. Un baile suave como si fuera la primera vez, puede ser un momento muy sensual que haga esta noche muy hot.
3. Llegó la hora de comer, no solo intentes con alimentos afrodisiacos, que pueden funcionar muy bien además de resultar un momento divertido, intenta también el juego de alimentarse uno al otro puede ser un momento no solo romántico sino muy sexy.
4. En este sentido prestarle mucha atención a cómo se come, también es un as bajo la manga que puede incitar el deseo. Ser seductor con tan solo un helado es muy, muy posible.
5. Besa como si fuera la primera vez, no pienses en lo que sucederá después, piensa que es lo único que tendrás de tu pareja esta noche y no dejes de besar intensamente, algo sexy para comenzar la noche ¿no lo crees?
6. Ahora toma el ritmo de su respiración y acaricia su cuerpo por encima de la ropa de manera intensa, intenta durar la mayor cantidad de tiempo sin que ninguno de los dos se deshaga de ninguna prenda.
7. También es válido intentar una video charla por Internet así se encuentren en cuartos contiguos, puede ser una opción para incitar la pasión de la pareja haciendo un strip-tease para calentar la noche.
8. Pueden alternarse para leer un libro erótico o jugar un juego de mesa cambiando las reglas por unas más sensuales y apasionadas.
9. Prueba con sabores, texturas y temperaturas. Busquen cosas en la cocina con las que les gustaría hacer unas pruebas: una espátula, hielo, miel, frutas, crema batida o bebidas calientes; estas variaciones pueden hacer un momento grandioso.
10. A la hora de la acción puedes probar un sinnúmero de posibilidades entre las que se encuentran explorar nuevas zonas del cuerpo, intentar posiciones innovadoras ya sea en un lugar diferente o con accesorios como almohadas. Además pueden ser de mucha ayuda el uso de lubricantes, geles y lociones que hagan de este momento una inolvidable noche de pasión
11. Probar con caricias y masajes por todo el cuerpo y en especial sobre las zonas erógenas, pues es una técnica muy sugestiva y eficiente, donde además intervienen diversas partes del cuerpo.
12. Reproducir una escena pornográfica o cambiar los papeles de la relación también puede ser muy fructífero a la hora de alcanzar el placer
13. Buscar un ingrediente que le dé picante a una noche apasionada como dejar abiertas las cortinas, hacer el amor al aire libre o en un lugar público puede traer grandes novedades a la vida íntima de la pareja.
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10 lugares originales para tener sexo
Mantener la intensidad del encuentro erótico es una tarea que requiere ser tenida en cuenta. La vida sexual es sensible a las nuevas experiencias y se enriquece con ellas, pero también se acostumbra fácilmente a las formas de relación, sobre todo si estas “funcionan” a la hora de hacer el amor.
Muchas parejas suponen que incluir variantes podría romper la magia de lo hasta ahora conseguido, o bien que no son necesarias para acceder a otros niveles de placer. Entonces, se ajustan a lo conocido. Otras, en cambio, no se animan a plantear variedades por inhibiciones personales o por temor a cómo podría reaccionar el otro.
No siempre existe el mismo grado de apertura para hablar, proponer, o disfrutar del sexo con libertad. Aún así, las personas se animan más que antes a romper con la rutina y a probar distintas alternativas. Tomar la iniciativa para salir de la cama y explorar otros sitios para el placer puede ser una aventura excitante.
Algunas variantes
1) En el edificio. El ascensor es un buen lugar para dar comienzo al juego erótico. También los balcones, jardines y terrazas son sitios a explorar.
2) Sobre el lavarropas. Sentarse arriba de este electrodoméstico mientras hace el centrifugado incrementa la excitación, como sucede con cualquier objeto que vibre. De ahí que existan camas con distintos niveles de movimientos.
3) Al aire libre. Es muy placentero, tanto de día como de noche. Se convierte en fuente de goce por la amplitud del espacio, la vivencia de libertad y las sensaciones que provocan los estímulos naturales cuando actúan sobre los cuerpos desnudos.
4) El clásico: el hotel alojamiento. Por las connotaciones de “trampa” u ocultamiento, algunas mujeres los rechazan, pero de todos modos son la alternativa más buscada fuera de casa. Ofrecen distintas opciones, algunas simples y económicas, y otras con más servicios, como una cena, el jacuzzi o el pernocte.
5) El auto. Es uno de los preferidos de los hombres, que suelen excitarse por el riesgo.
6) El baño de un boliche. Al igual que el punto anterior, está entre los favoritos masculinos. Es posible que en ellos las fantasías voyeuristas, es decir, la probabilidad de ser visto por otros, incremente la jactancia, uno se los aspectos de la virilidad.
7) Sólo para atrevidos. Otros prefieren indagar en lugares oscuros, pero concurridos, o en sitios desolados como obras en construcción o terrenos baldíos. Aclaremos que los medios urbanos cuentan con más alternativas que los rurales, donde la naturaleza y la intemperie sirven muchas veces de testigo.
8) Bien apretados. Los lugares chicos, como el guardarropas, el ascensor o el lavadero, son variantes a explorar, aunque es raro que una pareja que tenga otras opciones cómodas opte por ellos. Sirven para casos de “urgencias”.
9) Cualquier rincón de la casa. Hay sitios que rompen con los lugares conocidos, como el baño (se puede compartir la ducha o un baño de inmersión), la cocina (sobre la mesa o apoyados en la mesada) y el sillón del living.
10) En el cuarto… ¡Pero renovado! El dormitorio ha sido el lugar clásico por excelencia y podría tener muchas nuevas opciones, sobre todo cuando cuesta dejarlo. Podemos convertirlo en un espacio sugerente con luz tenue, colores cálidos y una melodía envolvente. Otra propuesta para el cambio es animarse a ver juntos una película erótica.
Hay muchos lugares que quedan más en el terreno de las fantasías, porque son difíciles de acceder. Un claro ejemplo es el baño de un avión.
En todos los casos, hay que saber relajarse y “abrir los poros a lo nuevo”. Estamos tan habituados a hacer el amor en los mismos lugares, con los clásicos objetos que sirven de marco al encuentro, que nos cuesta abrirnos a nuevas opciones.
Es imprescindible explorar puntos de placer, comunicar lo que nos gusta, tomar la iniciativa cuando existen ganas y no esperar a que el otro lo haga, resguardar la intimidad, tratar de hacerse el tiempo para un encuentro más prolongado y, por supuesto, proponer lugares novedosos.
Por el doctor Walter Ghedin, médico psiquiatra y psicoterapeuta, autor de “Amores ansiosos y otras cuestiones del amor”, de ediciones Lea.
Muchas parejas suponen que incluir variantes podría romper la magia de lo hasta ahora conseguido, o bien que no son necesarias para acceder a otros niveles de placer. Entonces, se ajustan a lo conocido. Otras, en cambio, no se animan a plantear variedades por inhibiciones personales o por temor a cómo podría reaccionar el otro.
No siempre existe el mismo grado de apertura para hablar, proponer, o disfrutar del sexo con libertad. Aún así, las personas se animan más que antes a romper con la rutina y a probar distintas alternativas. Tomar la iniciativa para salir de la cama y explorar otros sitios para el placer puede ser una aventura excitante.
Algunas variantes
1) En el edificio. El ascensor es un buen lugar para dar comienzo al juego erótico. También los balcones, jardines y terrazas son sitios a explorar.
2) Sobre el lavarropas. Sentarse arriba de este electrodoméstico mientras hace el centrifugado incrementa la excitación, como sucede con cualquier objeto que vibre. De ahí que existan camas con distintos niveles de movimientos.
3) Al aire libre. Es muy placentero, tanto de día como de noche. Se convierte en fuente de goce por la amplitud del espacio, la vivencia de libertad y las sensaciones que provocan los estímulos naturales cuando actúan sobre los cuerpos desnudos.
4) El clásico: el hotel alojamiento. Por las connotaciones de “trampa” u ocultamiento, algunas mujeres los rechazan, pero de todos modos son la alternativa más buscada fuera de casa. Ofrecen distintas opciones, algunas simples y económicas, y otras con más servicios, como una cena, el jacuzzi o el pernocte.
5) El auto. Es uno de los preferidos de los hombres, que suelen excitarse por el riesgo.
6) El baño de un boliche. Al igual que el punto anterior, está entre los favoritos masculinos. Es posible que en ellos las fantasías voyeuristas, es decir, la probabilidad de ser visto por otros, incremente la jactancia, uno se los aspectos de la virilidad.
7) Sólo para atrevidos. Otros prefieren indagar en lugares oscuros, pero concurridos, o en sitios desolados como obras en construcción o terrenos baldíos. Aclaremos que los medios urbanos cuentan con más alternativas que los rurales, donde la naturaleza y la intemperie sirven muchas veces de testigo.
8) Bien apretados. Los lugares chicos, como el guardarropas, el ascensor o el lavadero, son variantes a explorar, aunque es raro que una pareja que tenga otras opciones cómodas opte por ellos. Sirven para casos de “urgencias”.
9) Cualquier rincón de la casa. Hay sitios que rompen con los lugares conocidos, como el baño (se puede compartir la ducha o un baño de inmersión), la cocina (sobre la mesa o apoyados en la mesada) y el sillón del living.
10) En el cuarto… ¡Pero renovado! El dormitorio ha sido el lugar clásico por excelencia y podría tener muchas nuevas opciones, sobre todo cuando cuesta dejarlo. Podemos convertirlo en un espacio sugerente con luz tenue, colores cálidos y una melodía envolvente. Otra propuesta para el cambio es animarse a ver juntos una película erótica.
Hay muchos lugares que quedan más en el terreno de las fantasías, porque son difíciles de acceder. Un claro ejemplo es el baño de un avión.
En todos los casos, hay que saber relajarse y “abrir los poros a lo nuevo”. Estamos tan habituados a hacer el amor en los mismos lugares, con los clásicos objetos que sirven de marco al encuentro, que nos cuesta abrirnos a nuevas opciones.
Es imprescindible explorar puntos de placer, comunicar lo que nos gusta, tomar la iniciativa cuando existen ganas y no esperar a que el otro lo haga, resguardar la intimidad, tratar de hacerse el tiempo para un encuentro más prolongado y, por supuesto, proponer lugares novedosos.
Por el doctor Walter Ghedin, médico psiquiatra y psicoterapeuta, autor de “Amores ansiosos y otras cuestiones del amor”, de ediciones Lea.
“Los Mejores Trucos Para Hacer Un 69 Explosivo”
Nadie lo niega: la pose del 69 es una de las favoritas del Kama Sutra, ya que garantiza el clímax. Lo que la diferencia de otras variantes eróticas es que tiene un condimento extra: la mujer y el hombre
pueden disfrutar del sexo oral al mismo tiempo, explica la psicóloga y
sexóloga Sandra Lustgarten, de la Sociedad Argentina de Sexualidad
Humana y autora del libro “Ellas quieren sexo”.
Sin embargo, no todas las parejas se animan a practicarla porque se sienten incómodas o no saben cómo realizarla. ¿Tienes ganas de incendiar la cama? Te damos algunas sugerencias para lograr las versiones más salvajes y excitantes del 69.
Pónganse de costado
Se trata de la variante ideal para esas noches en que vos y tu chico quieren alcanzar el clímax sin demasiado esfuerzo físico. Como ninguno de los dos debe cargar con el peso del cuerpo del otro, se evitan la coordinación y la destreza que suele requerir el 69 clásico. Al ubicarse de costado, los cuerpos están más libres y, al mismo tiempo, se pueden utilizar las manos para explorar otras zonas erógenas en forma simultánea, sugiere Lustgarten. ¿Una táctica infalible? Hacé que él apoye su cabeza sobre tu muslo inferior (el que está sobre el colchón) y colocá tu otra pierna sobre su hombro, de manera tal que tu clítoris quede al alcance de su boca.
Él arriba
Okay, estamos de acuerdo: ubicarte encima de él tiene sus beneficios. Tienes el control de la situación y, además, lográs mayor libertad de acción. Pero vale la pena que apuestes al cambio: dejá que él vaya arriba. ¿Creés que no vas poder soportar el peso de su cuerpo? Tranquila. Déjale en claro que tiene que ser muy cuidadoso a la hora de introducir su miembro en tu boca pues, si lo hace de manera brusca, podría lastimarte, recomienda la experta. Ayúdale a lograr una sesión perfecta. Usa tus manos para regular la medida exacta de penetración y, si sientes que te ahogas, incorpórate un poco. Lo más importante es que disfrutes de esta acción; de lo contrario, no te inhibas y expresá tu malestar, aconseja Lutsgarten.
Solo apta para parejas osadas
Si tú y tu chico tienen ganas de probar una experiencia que requiere de cierta habilidad física, acá va una propuesta: pídele a tu hombre que se siente bien reclinado en un sofá (debe apoyar los glúteos sobre el borde del asiento), con las piernas separadas. Parate detrás del sillón y deslizate sobre el respaldo hacia adelante, hasta que tu cabeza quede entre sus piernas. Vas a tener que sostenerte con los antebrazos. Coloca tus rodillas sobre los hombros de él, de manera que quedes montada sobre su rostro. Sí, tienes que tratar de mantener el equilibrio, pero es parte de la diversión. Al encarar nuevos desafíos eróticos, vos y tu hombre mejoran la calidad de su vida erótica. Además de lograr una mayor empatía sexual, seguramente van a alcanzar un nivel superior de excitación, concluye la sexóloga.
Sin embargo, no todas las parejas se animan a practicarla porque se sienten incómodas o no saben cómo realizarla. ¿Tienes ganas de incendiar la cama? Te damos algunas sugerencias para lograr las versiones más salvajes y excitantes del 69.
Pónganse de costado
Se trata de la variante ideal para esas noches en que vos y tu chico quieren alcanzar el clímax sin demasiado esfuerzo físico. Como ninguno de los dos debe cargar con el peso del cuerpo del otro, se evitan la coordinación y la destreza que suele requerir el 69 clásico. Al ubicarse de costado, los cuerpos están más libres y, al mismo tiempo, se pueden utilizar las manos para explorar otras zonas erógenas en forma simultánea, sugiere Lustgarten. ¿Una táctica infalible? Hacé que él apoye su cabeza sobre tu muslo inferior (el que está sobre el colchón) y colocá tu otra pierna sobre su hombro, de manera tal que tu clítoris quede al alcance de su boca.
Él arriba
Okay, estamos de acuerdo: ubicarte encima de él tiene sus beneficios. Tienes el control de la situación y, además, lográs mayor libertad de acción. Pero vale la pena que apuestes al cambio: dejá que él vaya arriba. ¿Creés que no vas poder soportar el peso de su cuerpo? Tranquila. Déjale en claro que tiene que ser muy cuidadoso a la hora de introducir su miembro en tu boca pues, si lo hace de manera brusca, podría lastimarte, recomienda la experta. Ayúdale a lograr una sesión perfecta. Usa tus manos para regular la medida exacta de penetración y, si sientes que te ahogas, incorpórate un poco. Lo más importante es que disfrutes de esta acción; de lo contrario, no te inhibas y expresá tu malestar, aconseja Lutsgarten.
Solo apta para parejas osadas
Si tú y tu chico tienen ganas de probar una experiencia que requiere de cierta habilidad física, acá va una propuesta: pídele a tu hombre que se siente bien reclinado en un sofá (debe apoyar los glúteos sobre el borde del asiento), con las piernas separadas. Parate detrás del sillón y deslizate sobre el respaldo hacia adelante, hasta que tu cabeza quede entre sus piernas. Vas a tener que sostenerte con los antebrazos. Coloca tus rodillas sobre los hombros de él, de manera que quedes montada sobre su rostro. Sí, tienes que tratar de mantener el equilibrio, pero es parte de la diversión. Al encarar nuevos desafíos eróticos, vos y tu hombre mejoran la calidad de su vida erótica. Además de lograr una mayor empatía sexual, seguramente van a alcanzar un nivel superior de excitación, concluye la sexóloga.
¿Por qué dejamos para mañana lo que podemos hacer hoy?
Procrastinar es un verbo poco común en nuestro lenguaje cotidiano, pero se refiere al hábito de postergar actividades que se deben atender inmediatamente, a causa del estrés que nos generan, sustituyéndolas por otras más agradables.
El autor del libro explica que procrastinar es una tendencia de todos los seres humanos, debido a que le damos más valor emocional al presente que al futuro, tendemos a ver este último como incierto y por ende motivo de estrés.
La procrastinación está emparentada con la impaciencia, ya que en ambos casos sobre estimamos lo inmediato, al punto de abrumarnos.
La inmediatez causa dos efectos –añade Partnoy- influenciados por dos variables: costo y beneficio. Cuando se trata de un beneficio, el impaciente “se convierte en un glotón, demandando y consumiendo más de lo que debería. Pero cuando lo que es inmediato es un costo, el impaciente se vuelve un procrastinador, posponiendo lo que debe hacer ya”.
Este experto recomienda empezar a cambiar dicho comportamiento como quien empieza una dieta para bajar de peso, empezando con simplemente estar conscientes de qué es lo que comemos, en nuestro caso, de qué es lo que deja para después.
“Decirnos a nosotros mismos que antes de posponer una tarea, debemos darnos una única razón de peso que explique por qué no la vamos a hacer en el momento, y debemos comprometernos a completar la tarea en el futuro, poniéndole una fecha de realización específica en nuestra agenda”.
Partnoy compara a los que dejan para después con aquellos adictos al alcohol, el cigarrillo o alguna otra droga, y dice que es más probable que ellos puedan dejar sus vicios gracias a que pueden simplemente imaginarse un futuro sin consumir.
Pero para los que procrastinar es diferente, porque ellos no pueden imaginarse un futuro en el que hagan todo al mismo tiempo, el simple hecho de imaginarse un escenario en el que hacen todo lo que deben, les hace sentir ansiedad.
“Mientras que las tentaciones más fuertes pueden identificarse y ser controladas con reglas personales, la preferencia por los esfuerzos tardíos, la incomodidad y el aburrimiento nunca podrán ser controlados totalmente”. Esta es la explicación del gran poder que ejerce la ansiedad en nuestro ‘no dejes para mañana lo que puedes hacer hoy’.
Sin embargo, Partnoy dice que hay trucos para engañar esta ansiedad que nos generan las tareas inmediatas, lo que el llamó procrastinación estructurada.
Entender que cuando el transtorno es muy marcado se puede deber a autoestima baja, algo que lleva a pensar que no podemos con una tarea, y que a su vez nos causa angustia fracasar realizándola. También se puede deber a un perfeccionismo marcado que nos origina ansiedad al no tener una garantía clara de éxito en la acción a realizar.
Anotar en una lista los pendientes del día, e ir chuleando aquellos que ejecutamos y a los que no, describir brevemente por qué no los realizamos, así iremos teniendo una noción del porqué de nuestro retraso.
En una lista de obligaciones, poner primero las más importantes y por ende las que causan más ansiedad y aburrimiento, aquellas que eventualmente no serán ejecutadas. Y poner a lo último unas pocas que no generen mayor molestia por ser fáciles.
Con la premisa de que quienes procrastinan “con frecuencia siguen el camino erróneo” se puede inferir que al tender siempre a minimizar su compromiso, asumiendo que las tareas que tienen son solo unas pocas, ellos pueden dejar de procrastinar y realizarlas, solo por el hecho de que por ser pocas y fáciles se convierten en las más importantes.
El autor del libro explica que procrastinar es una tendencia de todos los seres humanos, debido a que le damos más valor emocional al presente que al futuro, tendemos a ver este último como incierto y por ende motivo de estrés.
La procrastinación está emparentada con la impaciencia, ya que en ambos casos sobre estimamos lo inmediato, al punto de abrumarnos.
La inmediatez causa dos efectos –añade Partnoy- influenciados por dos variables: costo y beneficio. Cuando se trata de un beneficio, el impaciente “se convierte en un glotón, demandando y consumiendo más de lo que debería. Pero cuando lo que es inmediato es un costo, el impaciente se vuelve un procrastinador, posponiendo lo que debe hacer ya”.
Este experto recomienda empezar a cambiar dicho comportamiento como quien empieza una dieta para bajar de peso, empezando con simplemente estar conscientes de qué es lo que comemos, en nuestro caso, de qué es lo que deja para después.
“Decirnos a nosotros mismos que antes de posponer una tarea, debemos darnos una única razón de peso que explique por qué no la vamos a hacer en el momento, y debemos comprometernos a completar la tarea en el futuro, poniéndole una fecha de realización específica en nuestra agenda”.
Partnoy compara a los que dejan para después con aquellos adictos al alcohol, el cigarrillo o alguna otra droga, y dice que es más probable que ellos puedan dejar sus vicios gracias a que pueden simplemente imaginarse un futuro sin consumir.
Pero para los que procrastinar es diferente, porque ellos no pueden imaginarse un futuro en el que hagan todo al mismo tiempo, el simple hecho de imaginarse un escenario en el que hacen todo lo que deben, les hace sentir ansiedad.
“Mientras que las tentaciones más fuertes pueden identificarse y ser controladas con reglas personales, la preferencia por los esfuerzos tardíos, la incomodidad y el aburrimiento nunca podrán ser controlados totalmente”. Esta es la explicación del gran poder que ejerce la ansiedad en nuestro ‘no dejes para mañana lo que puedes hacer hoy’.
Sin embargo, Partnoy dice que hay trucos para engañar esta ansiedad que nos generan las tareas inmediatas, lo que el llamó procrastinación estructurada.
Entender que cuando el transtorno es muy marcado se puede deber a autoestima baja, algo que lleva a pensar que no podemos con una tarea, y que a su vez nos causa angustia fracasar realizándola. También se puede deber a un perfeccionismo marcado que nos origina ansiedad al no tener una garantía clara de éxito en la acción a realizar.
Anotar en una lista los pendientes del día, e ir chuleando aquellos que ejecutamos y a los que no, describir brevemente por qué no los realizamos, así iremos teniendo una noción del porqué de nuestro retraso.
En una lista de obligaciones, poner primero las más importantes y por ende las que causan más ansiedad y aburrimiento, aquellas que eventualmente no serán ejecutadas. Y poner a lo último unas pocas que no generen mayor molestia por ser fáciles.
Con la premisa de que quienes procrastinan “con frecuencia siguen el camino erróneo” se puede inferir que al tender siempre a minimizar su compromiso, asumiendo que las tareas que tienen son solo unas pocas, ellos pueden dejar de procrastinar y realizarlas, solo por el hecho de que por ser pocas y fáciles se convierten en las más importantes.
Después de ello ocurre algo que el autor llamó ‘ley de la inercia del
procrastinador’ ya que con el impulso que le dieron las tareas fáciles
es capaz de ejecutar el resto de tareas.
20 frases que dicen las mujeres cuando tienen un orgasmo
El portal de internet Belelú, conocido por tener artículos relacionados diversos temas que rodean a la mujer, realizó un creativo listado con los tipos de orgasmos que tienen las mujeres según su personalidad, profesión u oficio.
Acá te mostramos el listado con 20 frases que, si alguna vez has dicho, te harán reír.
1-. Asmática: ¡Ahh…ahhh…ahhh!
2-. Geográfica: ¡Aquí, aquí, aquí, aquí!
3-. Matemática: ¡Más, más, más, más!
4-. Religiosa: ¡Ay Dios mío, ay Dios mío!
5-. Suicida: ¡Me muero, me muero!
6-. Homicida: Si paras ahora, ¡Te mato!
7-. Zootecnista: ¡Venga mi macho, venga!
8-. Porrista: ¡Dale…dale…dale!
9-. Profesora de inglés: Oh… yes, oh…good…
10-.Proyecto Uno: ¡No pares! ¡Sigue, sigue!…¡No pares! ¡Sigue, sigue!
11-.Negativa: ¡Nooo, noooo!
12-.Positiva: ¡Sí…sí…sí!
13-.Profesora: Sí…eso…por ahí…muy bien…correcto…perfecto.
14-.Desinformada: ¿Qué es esto?… ¿Por qué?… ¿Qué me haces
15-.Analista de sistemas: OK. El proceso ha finalizado con éxito.
16-.Clarividente: Lo siento venir… ya casi viene… lo veo, lo veo.
17-.El Orgasmo falso: “¡Ay! ¡Ay! ¡Bájate ya!”
18-.El Orgasmo confuso: “Oh sí, oh No, Oh Dios..”
19-.El orgasmo Beisbolista: “¡Me voy, me voooy, me fui!”
20-.El orgasmo profético: “¡Me vengo; me vengoooo!!!”
Acá te mostramos el listado con 20 frases que, si alguna vez has dicho, te harán reír.
1-. Asmática: ¡Ahh…ahhh…ahhh!
2-. Geográfica: ¡Aquí, aquí, aquí, aquí!
3-. Matemática: ¡Más, más, más, más!
4-. Religiosa: ¡Ay Dios mío, ay Dios mío!
5-. Suicida: ¡Me muero, me muero!
6-. Homicida: Si paras ahora, ¡Te mato!
7-. Zootecnista: ¡Venga mi macho, venga!
8-. Porrista: ¡Dale…dale…dale!
9-. Profesora de inglés: Oh… yes, oh…good…
10-.Proyecto Uno: ¡No pares! ¡Sigue, sigue!…¡No pares! ¡Sigue, sigue!
11-.Negativa: ¡Nooo, noooo!
12-.Positiva: ¡Sí…sí…sí!
13-.Profesora: Sí…eso…por ahí…muy bien…correcto…perfecto.
14-.Desinformada: ¿Qué es esto?… ¿Por qué?… ¿Qué me haces
15-.Analista de sistemas: OK. El proceso ha finalizado con éxito.
16-.Clarividente: Lo siento venir… ya casi viene… lo veo, lo veo.
17-.El Orgasmo falso: “¡Ay! ¡Ay! ¡Bájate ya!”
18-.El Orgasmo confuso: “Oh sí, oh No, Oh Dios..”
19-.El orgasmo Beisbolista: “¡Me voy, me voooy, me fui!”
20-.El orgasmo profético: “¡Me vengo; me vengoooo!!!”
13 tips para saber si te engañan
1. Tu pareja tiene mucho más trabajo que antes.
2. Está en la oficina más tiempo, tiene comidas que anteriormente no tenía, cenas de trabajo o actividades extra que, muchas veces, se suspenden tan rápido como aparecen.
3. Tiene más viajes laborales.
4. Se hace nuevos amigos que no conoces y de los cuales no tenés ninguna forma de contacto.
5. Borra la memoria de la computadora, los mensajes de texto, los correos electrónicos y todo tipo de información a la que puedas acceder.
6. No muestra las facturas del teléfono, guarda los resúmenes de tarjeta de crédito o abre una nueva cuenta.
7. El auto se usa más de lo usual y hay más gastos de nafta.
8. Está más feliz de la cuenta sin justificación aparente.
9. Cambia los hábitos sexuales.
10. No tiene la alianza y mete excusas como que le molesta o que la dejó en el baño cuando se duchó.
11. Se arregla más de lo que lo hacía.
12. Cancela compromisos sociales muy seguido.
13. Huele a perfume cuando anteriormente no lo hacía o a alcohol.
2. Está en la oficina más tiempo, tiene comidas que anteriormente no tenía, cenas de trabajo o actividades extra que, muchas veces, se suspenden tan rápido como aparecen.
3. Tiene más viajes laborales.
4. Se hace nuevos amigos que no conoces y de los cuales no tenés ninguna forma de contacto.
5. Borra la memoria de la computadora, los mensajes de texto, los correos electrónicos y todo tipo de información a la que puedas acceder.
6. No muestra las facturas del teléfono, guarda los resúmenes de tarjeta de crédito o abre una nueva cuenta.
7. El auto se usa más de lo usual y hay más gastos de nafta.
8. Está más feliz de la cuenta sin justificación aparente.
9. Cambia los hábitos sexuales.
10. No tiene la alianza y mete excusas como que le molesta o que la dejó en el baño cuando se duchó.
11. Se arregla más de lo que lo hacía.
12. Cancela compromisos sociales muy seguido.
13. Huele a perfume cuando anteriormente no lo hacía o a alcohol.
Claves para disfrutar del sexo al máximo
No importa que tengas jornadas extenuantes de trabajo, hijos, rutinas de ejercicios y mil y un quehaceres que saturan tu agenda diaria, siempre es necesario sacar un tiempo para tener encuentros íntimos con tu pareja.
Y es que, según apuntan los expertos en el tema, disfrutar plenamente de la sexualidad con frecuencia es clave para mantener viva la chispa de la relación. Así que, en la cama, no hay cabida alguna para la prisa y el estrés, que suelen ser enemigos del placer.
Y es que, según apuntan los expertos en el tema, disfrutar plenamente de la sexualidad con frecuencia es clave para mantener viva la chispa de la relación. Así que, en la cama, no hay cabida alguna para la prisa y el estrés, que suelen ser enemigos del placer.
El psicólogo clínico Luis Caraballo explica, en este sentido, que
para gozar la intimidad al máximo, es preciso nutrirla con los
ingredientes adecuados. Entre ellos destaca la seducción, la buena comunicación, la confianza y el respeto, elementos que –sin duda– intensificarán la pasión.
“Hoy en día vivimos una vida bien rápida, ajetreada, con altos
índices de estrés y en la que hay un montón de factores que pudieran
llevar a que las parejas no estén en ese nivel de intimidad que
quisieran. Pero ambos miembros tienen que tener el compromiso de buscar
ese tiempito tanto para el afecto –que son los cariños y las
atenciones–, como también para la intimidad sexual, que es más física”,
destaca el doctor. Caraballo.
“En una pareja tiene que haber mucha confianza, mucha comunicación y
mucho compromiso. Ésos son componentes bien importantes a la hora no
tan sólo de tener una vida sexual satisfactoria, sino de tener una
relación completa”, abunda el especialista, quien imparte cursos de
sexualidad en el Recinto de Ciencias Médicas.
En estas páginas, el experto ofrece varios consejos para que tu
relación mejore en la cama y puedas disfrutar al máximo tu vida sexual.
Exprésate sin tapujos
Comunícale abiertamente a tu pareja tus gustos, deseos y fantasías sin temor alguno. Así estarán bien compenetrados en el terreno
sexual. “En muchas ocasiones las personas quieren hacer cosas
diferentes, y es importante que puedan tener ese diálogo, siempre
tomando como base el respeto”, señala el psicólogo Caraballo.
Acéptate como eres
Aunque la sexualidad suele asociarse con un físico joven y
atractivo, la realidad es que puedes disfrutar de la intimidad en todas
las etapas de tu vida (incluida la vejez). “No importa que ya no tengas
el cuerpo de hace 15 o 20 años atrás, no debes sentir vergüenza de tu cuerpo o incomodidad en el acto sexual”, recalca el experto.
Cero presiones
Pensamientos como “si no llevo a mi pareja al orgasmo, soy una
porquería” o “si no duramos más de una hora, implica que nada funcionó”
sólo consiguen que te atormentes demasiado y les restan espontaneidad a
los encuentros sexuales. “Son ideas que harán que no disfruten, por
sentir que tienen que llenar unas expectativas”, dice el galeno.
Descubre el cuerpo
Cuanto más explores el físico de tu pareja y sus zonas erógenas,
más placer podrás ofrecerle y más podrán disfrutar los dos. La clave de
la excitación es, de hecho, conocer cómo reaccionan las distintas
partes a, por ejemplo, una caricia o un beso. “La norma no debe ser
quitarte la ropa, tirarte a la cama e ir directamente al coito”, indica.
Diviértete
El humor ayuda muchas veces a bajar
la tensión y a disipar la incomodidad que puede surgir en la cama.
Recuerda que el sexo debe ser divertido y placentero, no una cuestión
estresante. “Si el hombre tiene una eyaculación precoz o a alguien le da un calambre tratando de hacer una postura, usen el humor para disfrutarlo todo”, apunta.
Enemigos del placer
-Falta de imaginación
-Pobre higiene
-Muchas exigencias
-Pensar sólo en uno
-Conflictos sin resolver
-Exceso de inhibiciones
-Siempre omitir el foreplay
Fuente: Dr. Luis Caraballo, psicólogo
Las 10 posturas sexuales más románticas
Lo sorprendente y adictivo que puede llegar a ser el sexo, tal vez
está ligado a todo lo que conlleva el encuentro íntimo, desde el simple
hecho de satisfacer un instinto y sentir placer hasta compartir con una
persona especial ese momento en el que te entregas en cuerpo y alma.
Precisamente porque los encuentros sexuales no siempre son
instintivos, apasionados y carnales; porque a veces se necesitan más
caricias, besos y dulzura, sin sacrificar placer, es que también existen
posturas sexuales que te permiten tener mayor contacto y ternura al hacer el amor…
De10.mx, con información de los sitios relaciones.uncomo.com, cosmohispano.com y entendiendoelplacer.wordpress.com, hace un listado con las 10 posiciones sexuales más románticas…
El Misionero. Esta postura es una de las más conocidas. La mujer se recuesta sobre la cama levantando un poco una de sus piernas, mientras el hombre se coloca a un costado de ella con una de sus piernas entre las de ella. Esta postura les permite tener mucho más contacto, ya que tiene libres las manos para acariciarse todo el cuerpo, y debido a que están frente a frente, se pueden besar todo el tiempo.
Cara a cara. Aquí el hombre es el que permanece recostado en la cama boca arriba mientras la mujer se posa sobre él, cara a cara. Ella debe abrirá las piernas para dejar que el pene entre por su vagina mientras ambos se deleitan besándose…
La Posesión. Esta es otra postura muy relajante y placentera. La chica debe acostarte con las piernas abiertas y dejar que su amante la penetre sentado. Él tiene las manos libres para jugar con sus senos, acariciar sus piernas y brazos.
La Medusa. El hombre se tiene que sentar sobre la cama con las piernas
cruzadas y ella se monta sobre él; esto permitirá una penetración
profunda y el contacto total, los besos y caricias no se deben escatimar
si la meta es llenar de amor a tu pareja.
La Cuchara. Esta postura también es conocida como El Molde,
en donde ella se recuesta sobre uno de sus lados mientas él se coloca
detrás de su mujer, como embonando a la perfección. A pesar de no estar
cara a cara, el tendrá las manos libres para acariciar los pechos de su
pareja y recorrer con la boca su espalda.
La Silla. En esta posición ambos podrán mirarse a
los ojos, acariciarse y besarse mientras hacen el amor. Él debe sentarse
al borde la cama y ella se montará sobre de él para ser penetrada, los
brazos de ambos podrán rodear sus cuerpos desnudos como si fueran uno solo.
El Deleite. Ella deberá acercarse al borde de la
cama mientras su amante se arrodilla al frente, dejando su pene a la
altura de la vagina. La mujer debe abrir las piernas y recibir con pasión a su pareja. Ella puede envolver a su hombre con sus piernas mientras él se deleita con sus senos.
Abrazados. Esta es una de las mejores posturas para hacer
el amor. Podrás mantener el contacto visual y emocional con tu pareja a
la vez que ella controla el ritmo y la profundidad de la penetración.
El Zig-zag. Esta es una de las posturas para hacer
el amor más románticas, ya que sentirás a tu pareja detrás de ti,
protegiéndote. Ella se tendrá que recostar de lado y su amante detrás de
ella. Después, la mujer pondrá sus piernas sobre la cadera de él, creando un puente para que pueda ser penetrada suavemente por su pareja.
La Hamaca. El hombre está sentado con las piernas flexionadas y se toma la parte posterior de sus rodillas. De esta manera, recibe a la mujer que se hace penetrar acomodándose en el espacio que queda entre las piernas de él y su tronco. Él presiona con las rodillas el cuerpo
de su compañera, la atrae hacia el suyo provocando el vaivén de ambos
mientras le besa los pechos que están a la altura de su rostro. Una
sensación única que recuerda el tierno ir y venir de las hamacas.
Confirmado: Estas son las principales razones para terminar una relación
Un total de 500 hombres y mujeres, todos usuarios del sitio Wot Went
Wrong, respondieron a la consulta que ayudó a descifrar por qué una
persona puede terminar un romance.
Aquí, las razones de ambos sexos para abandonar a sus parejas, según el mencionado sondeo:
Ellos terminan fundamentalmente porque…
1. No está listo para una relación (15%)
2. Ve en ella falta de higiene o cuidado (10%)
3. Siente que no es una prioridad para su pareja (10%)
4. Pelean mucho (10%)
5. El deseo sexual de ella es muy bajo (10%)
6. La mujer es muy impuntual (9%)
7. Hay alguien más (9%)
8. Ella besa mal (8%)
9. No ve un futuro con ella (8%)
10. Es demasiado peluda (8%)
Ellas dejan a los hombres principalmente porque…
1. Hay alguien más (14%)
2. Los hábitos alimenticios difieren demasiado (12%)
3. Es demasiado demandante (11%)
4. Es demasiado bajo (10%)
5. No gana suficiente dinero para el estilo de vida que ella quiere tener (10%)
6. No la hace sentir atractiva (10%)
7. La falta de puntualidad (9%)
8. La falta de atracción (9%)
9. Pelean demasiado (9%)
10. Ella siente que no es una prioridad para él (9%)
¡Frases que jamás deberías decir después del sexo!
Según una encuesta, estas son las frases más odiadas por las féminas, y que jamás deberían pronunciar los hombres luego de una noche de pasión:
“Me tengo que ir”
Es la frase más odiada tras una noche de pasión. El 41% de las mujeres busca un poco de atención, que el hombre se muestre a gusto, que diga cuánto disfrutó… ¡Y que no salga corriendo! Tuvo 1.642 votos, más del doble que el segundo puesto.
“¿Dónde está el control remoto?”
Ya lo descubrimos en otra encuesta de Entremujeres: lo que nosotras queremos, después de tener sexo, son mimos y… ¡bis! Así que ponerse a mirar televisión, a leer una revista o a llamar a los amigos no son prioridades femeninas. Ni nos bancamos que ellos lo hagan. Votaron esta frase 798 personas, el 19% de las participantes.
“No tengo ganas de hablar”
Una vez más, nos molesta la indiferencia. La mayoría de nosotras le da importancia al encuentro sexual y a lo que viene después de él. Es el momento de charlar, de conocernos mejor, de compartir intimidades… Cuando del otro lado no pasa lo mismo nos sentimos frustradas. Al menos, eso siente el 16 % de las participantes, que son 649 mujeres.
“No quiero compromisos”
Estás súper enganchada. Salieron un par de veces y el broche de oro fue en tu cama. Ya estás fantaseando con todo lo que se viene: viajes, reuniones familiares, convivencia, casamiento, hijos… ¡Zaz! La cruel realidad llega en tres palabras: “No quiero compromisos”.
“¿Me puedo quedar?” Estamos ante el caso inverso
Para ti es un touch and go. Lo viste, te gustó, lo llevaste a la cama. La pasaron genial y aspirás a que todo quede así, hasta un posible (o no) futuro encuentro. Pero él quiere dormir a tu lado, despertar juntitos, tomar el desayuno…. ¿Te da terror? Eso sienten 416 mujeres, sólo el 10 % de las encuestadas. Los resultados son contundentes.
El 41% de las mujeres quieren que los hombres se queden, duerman con ellas y, por qué no, amanezcan a su lado. Solo el 10% prefiere, después de una jornada de éxtasis, que los amantes sigan su rumbo. Sacando cuentas, parece que las cosas son como siempre fueron.
Le decimos “no” al abrazo descartable. Y evitamos que el “toco y me voy” se instale en nuestras sábanas.
“Me tengo que ir”
Es la frase más odiada tras una noche de pasión. El 41% de las mujeres busca un poco de atención, que el hombre se muestre a gusto, que diga cuánto disfrutó… ¡Y que no salga corriendo! Tuvo 1.642 votos, más del doble que el segundo puesto.
“¿Dónde está el control remoto?”
Ya lo descubrimos en otra encuesta de Entremujeres: lo que nosotras queremos, después de tener sexo, son mimos y… ¡bis! Así que ponerse a mirar televisión, a leer una revista o a llamar a los amigos no son prioridades femeninas. Ni nos bancamos que ellos lo hagan. Votaron esta frase 798 personas, el 19% de las participantes.
“No tengo ganas de hablar”
Una vez más, nos molesta la indiferencia. La mayoría de nosotras le da importancia al encuentro sexual y a lo que viene después de él. Es el momento de charlar, de conocernos mejor, de compartir intimidades… Cuando del otro lado no pasa lo mismo nos sentimos frustradas. Al menos, eso siente el 16 % de las participantes, que son 649 mujeres.
“No quiero compromisos”
Estás súper enganchada. Salieron un par de veces y el broche de oro fue en tu cama. Ya estás fantaseando con todo lo que se viene: viajes, reuniones familiares, convivencia, casamiento, hijos… ¡Zaz! La cruel realidad llega en tres palabras: “No quiero compromisos”.
“¿Me puedo quedar?” Estamos ante el caso inverso
Para ti es un touch and go. Lo viste, te gustó, lo llevaste a la cama. La pasaron genial y aspirás a que todo quede así, hasta un posible (o no) futuro encuentro. Pero él quiere dormir a tu lado, despertar juntitos, tomar el desayuno…. ¿Te da terror? Eso sienten 416 mujeres, sólo el 10 % de las encuestadas. Los resultados son contundentes.
El 41% de las mujeres quieren que los hombres se queden, duerman con ellas y, por qué no, amanezcan a su lado. Solo el 10% prefiere, después de una jornada de éxtasis, que los amantes sigan su rumbo. Sacando cuentas, parece que las cosas son como siempre fueron.
Le decimos “no” al abrazo descartable. Y evitamos que el “toco y me voy” se instale en nuestras sábanas.
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